Nuestro papel como propietarios es fundamental en el bienestar de nuestros animales. En este artículo recibirás información de valor y consejos para observar señales que la mayoría de propietarios no es capaz de detectar.

Cambios de comportamiento:
- Apatía y falta de energía: es un indicador de que algo pasa, aunque no nos ayuda a saber qué es lo que está fallando. Está indicado investigar el origen de la apatía realizando un examen físico completo, mirando mucosas o temperatura rectal, entre otros.
- Irritabilidad o comportamiento inusual: dolor en una zona del cuerpo (por ejemplo dolor en la oreja por otitis o cuerpo extraño tipo espiga), reacciones alérgicas o alteraciones neurológicas.
- Desaparecer: muy típico en gatos, cuando se encuentran mal suelen esconderse para no mostrar su vulnerabilidad.
Vigilancia apetito e hidratación:
- Alimentación: cuando presentan anorexia (dejar de comer) es muy evidente y acostumbra a ser motivo de consulta inmediata, pero ante casos de hiporexia (comer menos de lo normal) no es tan habitual. La disfagia (dificultad para tragar) suele ser indicativo de una afectación de boca o faringe.
- Hidratación: la ingesta insuficiente de agua acostumbra a ser consecuencia de no moverse debido a la patología subyacente. En cambio la poliuria (orinar mucha cantidad) y la polidipsia (beber mucha cantidad) acostumbran a ser un signo clínico de enfermedad muy reconocido en la medicina veterinaria pero a veces no detectado por el propietario. Se establece que un perro presenta polidipsia si bebe más de 90 ml/kg/día.
| Grado de deshidratación | Porcentaje estimado | Signos observables | Recomendación |
| Leve | 5-6% | – Pérdida ligera de elasticidad en la piel. | Ofrecer agua fresca y vigilar al perro. |
| Moderado | 6-8% | – Pérdida evidente de elasticidad en la piel. | – Encías secas o pegajosas. |
| Severo | 10-12% | – Pérdida grave de elasticidad en la piel. | – Encías muy secas, hundimiento de ojos. |
| Crítico | >12% | – Estado crítico: signos de shock, extremidades frías. | – Pulso débil o ausente. |
Exploración física en casa
Nunca sustituirá la atención veterinaria pero puede salvar la vida de nuestro peludo. Debe ser completa y ordenada (se recomienda empezar por la cabeza y acabar por la cola).
– Boca: podemos explorar los dientes y la presencia de sarro que justifique una limpieza, aunque lo más importante a nivel oral es controlar el color de las mucosas, que deben ser rosadas. Alteraciones de las mucosas:
- Blancas (pálidas): por mala perfusión o anemia.
- Rojas (hiperémicas): por congestión, típico en golpes de calor.
- Amarillas (ictéricas): indican alteraciones hepáticas o anemias hemolíticas.
- Azules (cianosis): falta de oxígeno en sangre, situación de emergencia.
– Ojos: podemos detectar blefaroespasmo (espasmo palpebral o que cierra el ojo), epífora (lagrimeo excesivo) y otros signos clínicos. Al ser una zona anatómica difícil para el público general, es importante haber observado sus ojos sin alteraciones para ser capaces de detectar cambios respecto a la normalidad. Hay veces que detectamos los ojos rojos, azules o blancos, y esto es suficiente para llevar a nuestro animal al veterinario para un diagnóstico preciso.
– Nariz y orejas: más difíciles de explorar en casa. Se pueden detectar secreciones anómalas.
– Linfonodos periféricos: podemos aprovechar la palpación de los linfonodos submandibulares para valorar el resto de linfonodos periféricos, como son los preescapulares, axilares, inguinales y poplíteos.

Respiración:
- Control de la frecuencia respiratoria en reposo: la normalidad es de 10-30 respiraciones por minuto (rpm). Existen variaciones individuales y fisiológicas, pero es de vital importancia en el control de perros con enfermedad cardíaca para poner de manifiesto la presencia de insuficiencia cardiaca.
- Patrón respiratorio: hay veces que la frecuencia no está aumentada pero el patrón es restrictivo (como por ejemplo frente la existencia de efusión pleural o acúmulo de líquido en la pleura, la capa que envuelve los pulmones).
- La auscultación cardíaca y respiratoria no se explica en este texto ya que no es habitual tener un fonendoscopio en casa.
– Palpación abdominal: acostumbramos a infravalorar nuestra capacidad para detectar alteraciones en la palpación abdominal, y no la realizamos o no lo hacemos de forma concienzuda.
- Abdomen en tabla (acostumbra a presentarse como consecuencia del dolor que sufre el animal).
- Masas en perros mayores de edad y cuerpos extraños en cachorros y adultos jóvenes.
- Organomegalia: hepatomegalia (hígado grande) o esplenomegalia (bazo grande).
- Balón vesical: vejiga urinaria grande y dura debido a la imposibilidad para orinar. Representa una urgencia y requiere de atención veterinaria inmediata.
– Temperatura rectal: de 38 a 39 ºC es la temperatura rectal normal de perros y gatos. La temperatura corporal puede aumentar como resultado de la fiebre (pirexia) o la hipertermia y se tiene en consideración a partir de 39.2 ºC. En cambio la hipotermia (temperatura corporal baja) está presente cuando baja de 37ºC.
Cambios en las deposiciones:
* Heces: existe una clasificación para caracterizar mejor las heces.

Cuando el individuo presenta diarrea es recomendable recoger una serie de datos para intentar diferenciar entre diarrea de intestino delgado y diarrea de intestino grueso.

También es interesante observar las heces para identificar la presencia de cuerpos extraños, de parásitos o de sangre. En el caso de que el animal presente sangre en las heces, ésta puede ser sangre fresca roja (hematoquecia), indica origen en el intestino grueso, o puede ser sangre digerida negra (melena), indica origen en el intestino delgado.
– Orina: ya hemos comentado que orinar más cantidad se define como poliuria. En este caso existe la situación de que nuestro peludo no orina, esta situación significa una urgencia. Hay otros signos urinarios que es recomendable saber detectar, entre los que destacan la polaquiuria (aumento de número de micciones pero de menor cantidad), la disuria (molesta al orinar) y la hematuria (sangre en orina).
- Observa su movilidad: los problemas articulares, musculares o neurológicos suelen manifestarse con cambios en la forma en que tu perro camina o se mueve:
* Cojera: está indicado explorar la extremidad para detectar inflamación, puntos de dolor,…
* Rigidez al levantarse o al acostarse.
* Dificultad para subir escaleras o saltar.
Es bastante frecuente que el dolor toracolumbar se perciba como un trastorno gastrointestinal o abdominal por parte del propietario. El dolor de columna acostumbra a provocar gritos de dolor y posiciones antiálgicas, en cambio el dolor abdominal acostumbra a cursar con gemidos.
Cuándo acudir al veterinario
Aunque estas observaciones son útiles, nunca sustituyen una consulta veterinaria profesional. Si detectas algo inusual o si tienes dudas, no dudes en buscar atención médica. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en el tratamiento y la recuperación de tu mascota.
Conclusión
Como propietario, eres la primera línea de defensa en la salud de tu perro. Con un poco de atención y algunos minutos de observación regular, puedes identificar problemas antes de que se agraven. Recuerda que una comunicación abierta con tu veterinario es clave para mantener a tu mascota sana y feliz.
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