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Cardiomiopatía hipertrófica en gatos: una enfermedad silenciosa

Una enfermedad del corazón que puede pasar desapercibida

Los gatos son expertos en esconder lo que les pasa. Muchas veces siguen comiendo, durmiendo y moviéndose por casa con aparente normalidad, aunque internamente exista un problema importante.

Esto ocurre con especial frecuencia en algunas enfermedades cardíacas. Una de las más relevantes es la cardiomiopatía hipertrófica felina, también conocida como HCM por sus siglas en inglés.

La cardiomiopatía hipertrófica es una enfermedad en la que el músculo del corazón, especialmente el del ventrículo izquierdo, se vuelve más grueso de lo normal. Este engrosamiento hace que el corazón pierda capacidad para relajarse y llenarse correctamente entre latido y latido. Como consecuencia, puede disminuir la eficiencia del corazón y aumentar el riesgo de complicaciones. Es considerada la cardiopatía más frecuente en gatos.

¿Por qué se considera una enfermedad silenciosa?

Porque muchos gatos con cardiomiopatía hipertrófica no muestran síntomas durante las fases iniciales. Incluso algunos gatos con enfermedad moderada pueden parecer completamente normales en casa. 

El tutor puede no notar nada extraño hasta que aparece una complicación: dificultad respiratoria, acumulación de líquido, un episodio de tromboembolismo o, en casos graves, muerte súbita. Por eso es una enfermedad que no siempre avisa con señales evidentes.

En el perro, la tos puede ser un signo relativamente habitual en algunas enfermedades cardíacas. En el gato, en cambio, la tos no suele ser el signo principal de fallo cardíaco. En gatos debemos prestar mucha atención a cambios más sutiles, especialmente en la respiración.

¿Qué le ocurre exactamente al corazón?

Para entenderlo de forma sencilla, imaginemos que el corazón es una habitación que debe llenarse y vaciarse de sangre constantemente.

En la cardiomiopatía hipertrófica, las paredes del corazón se vuelven más gruesas. Al ocupar más espacio, la cavidad interna puede quedar más pequeña y rígida. Esto dificulta que el corazón se relaje y se llene bien.

El problema no es solo que el corazón “bombee”. También debe llenarse correctamente. Si el músculo está demasiado rígido, la sangre puede tener más dificultad para avanzar con normalidad, pueden aumentar las presiones internas y puede dilatarse la aurícula izquierda.

Cuando la aurícula izquierda se dilata, aumenta el riesgo de congestión y también de formación de coágulos.

Signos que pueden alertarnos

Muchos gatos no muestran signos claros al principio, pero hay señales que deberían motivar una valoración veterinaria:

  • Respiración rápida en reposo o mientras duerme. 
  • Dificultad respiratoria. 
  • Menor actividad o apatía. 
  • Disminución del apetito. 
  • Tendencia a esconderse más de lo habitual. 
  • Debilidad repentina. 
  • Intolerancia al ejercicio. 
  • Desmayos, aunque no son frecuentes. 
  • Parálisis súbita de las extremidades posteriores. 

Uno de los signos más importantes en casa es la frecuencia respiratoria en reposo. Un gato que respira más rápido de lo normal mientras duerme o está tranquilo puede estar mostrando una señal temprana de congestión o dificultad respiratoria.

El tromboembolismo: una complicación grave

Una de las complicaciones más temidas de la cardiomiopatía hipertrófica felina es el tromboembolismo arterial.

Esto ocurre cuando se forma un coágulo dentro del corazón, habitualmente asociado a la dilatación de la aurícula izquierda, y ese coágulo viaja por la circulación hasta bloquear una arteria. En gatos, una localización clásica es la bifurcación de la aorta, afectando a las extremidades posteriores.

El cuadro suele ser muy llamativo: el gato puede presentar dolor intenso, debilidad o parálisis repentina de una o ambas patas traseras, extremidades frías y ausencia o disminución del pulso femoral. El tromboembolismo se considera una complicación de mal pronóstico en gatos con HCM.

¿Cómo se diagnostica la cardiomiopatía hipertrófica?

La prueba clave para diagnosticar y clasificar una cardiomiopatía en gatos es la ecocardiografía.

La ecocardiografía es una ecografía del corazón. Permite valorar el grosor de las paredes cardíacas, el tamaño de las cámaras, el movimiento del músculo cardíaco, el tamaño de la aurícula izquierda y los flujos de sangre mediante Doppler.

Es decir, permite ver si el corazón tiene una estructura normal o si existe un engrosamiento compatible con cardiomiopatía hipertrófica. También ayuda a valorar si hay riesgo de complicaciones, como dilatación auricular o presencia de trombos.

¿Un soplo en un gato significa que tiene HCM?

No necesariamente.

Un gato con cardiomiopatía hipertrófica puede tener soplo, pero también puede no tenerlo. Del mismo modo, un soplo no siempre significa que exista una cardiomiopatía. Algunos gatos pueden presentar soplos dinámicos o funcionales sin una enfermedad cardíaca estructural importante.

Por eso, la auscultación es una herramienta muy útil, pero no siempre suficiente. Si se detecta un soplo, un ritmo anormal, signos respiratorios o existe sospecha clínica, la ecocardiografía permite ir más allá del sonido y valorar realmente qué está ocurriendo dentro del corazón.

Enfermedades que pueden parecerse a la HCM

No todo engrosamiento del ventrículo izquierdo significa cardiomiopatía hipertrófica primaria.

Hay enfermedades que pueden provocar cambios parecidos en el corazón, como:

  • Hipertiroidismo. 
  • Hipertensión arterial sistémica. 
  • Enfermedad renal crónica asociada a hipertensión. 
  • Otras cardiomiopatías felinas. 

Por eso, en muchos gatos es recomendable complementar el estudio cardíaco con medición de presión arterial, analítica sanguínea y valoración de la función tiroidea, especialmente en gatos adultos o geriátricos. Cornell señala que hipertensión e hipertiroidismo deben descartarse antes de llegar a un diagnóstico definitivo de HCM primaria.

¿Tiene tratamiento?

El manejo depende de cada caso.

No todos los gatos con cardiomiopatía hipertrófica necesitan la misma medicación. El tratamiento dependerá de si el gato tiene síntomas, si existe dilatación de la aurícula izquierda, si hay fallo cardíaco congestivo, si hay arritmias o si existe riesgo de tromboembolismo.

Algunos gatos solo requieren controles periódicos. Otros pueden necesitar medicación para reducir el riesgo de coágulos, controlar signos de insuficiencia cardíaca o manejar complicaciones.

Lo más importante es individualizar el caso. En cardiología felina, tratar “por si acaso” sin saber en qué fase está el paciente puede no ser lo ideal. La ecocardiografía ayuda a decidir qué necesita realmente cada gato.

¿Cuándo debería hacerle una revisión cardíaca a mi gato?

Puede estar indicada una valoración cardiológica si:

  • Tu gato tiene un soplo cardíaco. 
  • Se ha detectado un ritmo cardíaco anormal. 
  • Respira rápido en reposo. 
  • Se cansa más o está menos activo. 
  • Ha tenido un episodio de dificultad respiratoria. 
  • Tiene antecedentes familiares de cardiomiopatía. 
  • Pertenece a una raza predispuesta. 
  • Va a someterse a una anestesia y hay sospecha de enfermedad cardíaca. 
  • Es un gato adulto o senior con signos poco específicos. 

Algunas razas, como Maine Coon, Ragdoll, British Shorthair, Sphynx, Persa o Bengalí, pueden tener mayor predisposición, aunque cualquier gato puede desarrollar una cardiomiopatía.

La importancia de detectar antes de que aparezcan los síntomas

La cardiomiopatía hipertrófica felina no siempre se puede prevenir, pero sí podemos detectarla, clasificarla y monitorizarla.

Y esto es especialmente importante porque muchos gatos no muestran signos hasta fases avanzadas. Detectar la enfermedad antes de una crisis respiratoria o un tromboembolismo permite tomar mejores decisiones, planificar controles y reducir riesgos en situaciones como anestesias, fluidoterapia o enfermedades concurrentes.

En gatos, esperar a que “se note claramente” puede hacer que lleguemos tarde.

DomusVet: cardiología felina y ecocardiografía a domicilio

En DomusVet realizamos valoraciones cardiológicas y ecocardiografías en perros y gatos, tanto a domicilio como en colaboración con clínicas veterinarias.

La visita a domicilio puede ser especialmente útil en gatos, ya que reduce el estrés del transporte, la sala de espera y el entorno hospitalario. Esto permite valorar al paciente en un ambiente más tranquilo y facilitar el diagnóstico en animales sensibles o poco colaboradores.

Si a tu gato le han detectado un soplo, respira más rápido de lo habitual o quieres valorar su corazón antes de una anestesia o procedimiento, una ecocardiografía puede ayudar a saber si existe una enfermedad cardíaca silenciosa.

DomusVet: diagnóstico avanzado, cardiología y ecografía veterinaria para perros y gatos.

¿A tu gato le han detectado un soplo o respira más rápido de lo normal?

En DomusVet podemos valorar su corazón mediante ecocardiografía veterinaria y ayudarte a saber si existe una enfermedad cardíaca silenciosa.

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